miércoles, 8 de junio de 2011

Poderosa madre de las grimas y denteras acidas













Desde una desazón econométrica se urde la estafa de nuestros días embozados. Porqué no queda más que el orgasmo, la alucinación, el estupor, la negra noche que planea sobre nuestros sueños?, no hubo ni habrá el preterito pluscuamperfecto (hubo amadó, pero dejo de hacerlo por sodomía auditiva) en el que se pueda combinar la experta necesidad de la anorgasmia y el deseo por una acuarela deshilachada. Sin fin, el desierto nunca nos espero, se fue en un Roll Roys a Monáco un domingo en la mañana sin decir pio, pero la mamá de los pollitos lo perdona...







Todo en la memoria de Quevedo: "El libro de todas las cosas y otras muchas más"

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