


Los números se espabilan bajo la fluencia enternecida de los enanos intelectuales, cuál paloma de acero que gravita en supina lluvia de hiperverano, o roja, verde, azul férula cuajante espumosa, tibia o nubia, languida o ínclita: lo que primero acontezca. Ecuación que describe curvas en el caminante obtuso de águdo vocabulario polluno, perruno, jiba macabra tartamuda hechizada por logomaquías vírgulezcas en franca erupción.
Son las noches tasajo de hierbas que manan de los cielos vaginiformes erizados turbios cuando no acomplejados. Génetica del esfuerzo antivial, lugubre por momentos, trasnochada de las veces que la ausencia hizo de sí estampa. Inmunogén, de la placa que alenta su movimiento tectónico autoheredado, noche de trasgos, y vomitos venereos apapachados sin tezón, pero; es importante; los puntos se yerguen brutos pertrechados caminando por paredes de Tesalónica.
¿Cantará el polvo tus alabanzas?, claro, de noche son esas ruinas que dejaste en el laberíntico terruño televisivo plagadas de muertos que gimen lotófagos: Ozymandías, Ozymandías, días enteros se arremolinan pasando valladares terribles esponjados espigados ante la pared vecina alopática tremebunda. Quevedo que lo diga al son de Jovellanos, Figaro y Lópe. Estancias de Donoso Córtes.
Los juguetes que durán, durán todo el tiempo simultaneo de los puntos gramáticales, recomendados en superiores poderes, calles de marmól y cantera porosa, humeda que enfría el alma en su monumentalidad. Escansión forzada, neurológica aclimatada en camino a los albores.
1 comentario:
Los enanos intelectuales
acechan en el jardín del pensamiento
México, Latinoamérica y Corrientes
tienen hiperverano
Vocabulario tartamudo
logomaquias empayesadas
por los yuyos del lenguaje
Estampa del cielo
donde vuela la imaginación
De noche las ruinas
te recuerdan que alguna vez
fuiste una ciudad
La gramática es un juguete
para tu boca
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