
La reseña de libros inexistentes no es invento de Lem, ya Borges urdió algo semejante con "Examén de la obra de Herbert Quain" o "Pierre Menard aútor del Quijote", y las similitudes que tenga "Vacío perfecto" con las imaginerias de Borges no puede ser atribuida al azar (cómo quizá Lem mismo demostraría).
Pero no hay plagio algúno, o al menós Borges seria el menós indicado para arrojar la acusación de plagio a la palestra, porque ello es contrario a la teoría esbozada en "Menard", o porque Lem siempre puede aducir el nombre de Marcel Schwob cómo defensa.
"Vacío perfecto" no es poesía, pero casi, más bien es "ciencia ficción", o al menós lo es si aplicamos la definición de Darko Suvin: "Las condiciónes formales de la ciencia-ficción son: el extrañamiento y la cognición"; criterio que Lem abrazaría con gusto porque; cómo ya delato Istvan Csicsery-Ronay Jr; la obra de Suvin se ha fundado en los mismos conceptos de Lem debido a que ambos hablan idiomas esótericos de Europa del Este. Pero no nos dejemos engañar: en "Vacío perfecto" no sólo encontramos la técnica pos-moderna de la autoreferencia; tan presente en Vonnegut y Barnes; sino el intento de aplicar a una obra de arte la definición de Dedekind de Infinito: el prologo de "Vacío perfecto" es la reseña de "Vacío Perfecto", otro libro imaginario más que no es sino el doppelganger del libro que el léctor tiene en sus manos.
Esa otra realidad que es la literatura no sólo se conforma con ser, por momentos, mejor que la realidad que nos encontramos todos los días; supeditada cómo esta a las necedades del ciclo ecónomico; sino que en Lem se vuelve la cognición del infinito que tenemos entre manos todos los días y que se nos escurre entre los dedos.
Yo no recoemndaría "Vacío perfecto" a los teóricos de la literatura, ni a los poetas (les puede causar enojo), más bien deben leerlo los sabios que aspiran al conocimiento del universo.
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